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Fuga de Mont

Pisó tierra en el medio de una infundada Buenos Aires, y fué en ese exacto momento que Mont emprendió el viaje mas largo de su vida. Se disipó entre la gente; y al caer las primeras horas de la noche la calle se hizo un desierto. Un silencio incómodo lo oscureció todo. Podía escucharse hasta la propia respiración cuando un aullido seco resonó en el viento. El rostro se le desfiguró y en un acto reflejo se hechó a correr, a esconderse, a lo oscuro. Se adentró en el bosque y entre el miedo y la desesperación dió vida a este juego, a esta oportunidad de vivir el barrio de Monserrat de una forma nueva, a esta prueba, que nos obliga a pensar, a percibir y a conocer de nuevo lo que creíamos nuestro.